“Me mudé de ciudad y no tengo amigos aquí. ¿Qué pido en oración?”

Pide por una persona, con descripción, y después ve a donde esa persona podría estar. Orar “dame amigos” se parece a orar por el clima: no queda nada con lo que puedas colaborar. Orar “dame una persona a la que pueda decirle la verdad, y ponme esta semana en un lugar donde pueda encontrarla” es una oración con puerta. La soledad después de una mudanza no significa que hayas fallado en algo ni que Dios se haya callado. Es el costo normal de mudarse, y suele durar más de lo que la gente admite en voz alta.

Pide por una, no por muchas

La Escritura no se incomoda con esta petición. Lo primero llamado “no bueno” en el mundo es una persona sola, así que querer compañía no es una carencia por la que haya que disculparse antes de orar.

Haz la petición pequeña y descriptible. Una persona. Alguien que viva cerca de donde vives de verdad. Alguien cuya semana se cruce con la tuya lo suficiente como para que la amistad se acumule sin esfuerzos heroicos. Y dilo en el paso Pedir cada mañana durante un mes, en lugar de una sola vez con mucha emoción.

Entonces el Señor Dios dijo: “No es bueno que Adán esté solo. Haré a alguien que lo ayude, alguien que sea como él”.

Génesis 2:18, VBL

La amistad se hace de repetición, no de química

Casi todas las amistades que ya tienes nacieron de cercanía repetida: el mismo salón, el mismo turno, la misma cuadra. Muy pocas nacieron de una buena conversación con un desconocido. Eso es justo lo que te quita una mudanza, y justo lo que se puede reconstruir.

Elige algo que se repita y vuelve durante tres meses, incluso los días aburridos. La meta de la primera semana no es tener un amigo: es que te reconozcan de vista.

  • Una actividad semanal a hora fija, elegida porque se repite y no porque suene emocionante.
  • El mismo café, gimnasio, parque o camión a la misma hora, hasta que las caras empiecen a repetirse.
  • Una persona de tu vida anterior con la que sigas hablando, para no llegar vacío a la nueva.

Algunos amigos te abandonarán, pero hay un amigo que estará más cercano que un hermano.

Proverbios 18:24, VBL

Sé el que cruza la calle

En la historia del buen samaritano, quien ayuda es el de afuera, el que tenía menos razones sociales para detenerse. La soledad nos hace esperar a que alguien nos adopte; esa historia sugiere, sin ruido, dar el primer paso.

En una ciudad nueva, dar el primer paso es algo chico: hacer la segunda pregunta y no solo la de cortesía, acordarte del nombre, invitar con día concreto. A veces te van a decir que no. Que te digan que no es un costo normal de la búsqueda, no un veredicto sobre ti.

“Finalmente pasó un samaritano. Cuando pasaba por allí, vio al hombre y sintió compasión por él.

Lucas 10:33, VBL

Ve donde la gente ya se reúne

Cualquier grupo que se junta en día fijo hace por ti buena parte del trabajo, porque aporta la repetición. Si perteneces a una congregación, es la opción obvia, y la reunión de entre semana suele ser donde la gente de verdad se conoce, más que el servicio principal.

Si no perteneces a ninguna, o no lo estás buscando, el principio sigue igual: un coro, un curso, un grupo de corredores, un turno de voluntariado, un intercambio de idiomas. Elige por si se reúne cada semana, no por si tiene tu estilo.

Pensemos en cómo podemos animarnos unos a otros a amar y hacer el bien. No deberíamos desistir en cuanto a reunirnos, como algunos lo han hecho. De hecho, deberíamos animarnos unos a otros, especialmente cuando vemos que el Fin se acerca.

Hebreos 10:24-25, VBL

Si tarda más de lo que esperabas

De seis meses a un año es lo común. Saberlo sirve, porque buena parte del dolor del cuarto mes viene de creer que ya debería haber funcionado.

En las mañanas en que parezca inútil, ora igual y di la soledad con todas sus letras, sin rodearla. Los salmos te dan permiso de hablarle claro a Dios sobre estar solo; no tienes que llegar a un final esperanzado para poder terminar la oración.

Una aclaración honesta: esto no es asesoría psicológica, y hay diferencia entre una etapa solitaria y algo más pesado. Si dejaste de dormir, de comer bien, o no puedes con el día, habla con un médico o con un profesional de salud mental. Eso no es falta de fe; es el mismo sentido común que usarías con un brazo roto.

Mírame y sé bueno conmigo, porque estoy solo y sufriendo.

Salmo 25:16, VBL

Ora por una persona. Pon en el calendario una cosa que se repita, esta misma semana. Y deja que las mañanas hagan su trabajo lento.

Texto bíblico de la Versión Biblia Libre. Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0

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