Ansiedad y preocupación · Guía
Cómo tener un devocional por la mañana cuando estás ansioso
Casi todo consejo devocional parece escrito para una persona tranquila en una cocina silenciosa. Si tus mañanas empiezan con un sobresalto y una lista mental, ese consejo ya no sirve a las seis y cuarto. Lo que sigue es más pequeño y más terco: una versión que puedes hacer mal, con cuatro horas de sueño y las manos un poco temblorosas. No va a quitarte la ansiedad. Lo que sí puede hacer es meter una frase en el día antes de que la preocupación escriba el día entero.
Antes del teléfono
A la ansiedad le encanta escribir el primer borrador del día sin nadie que la contradiga. Lo primero que te llega — el chat, el correo, la noticia — fija el tono de la hora siguiente, y una vez fijado sale caro cambiarlo.
El salmo habla de presentar las cosas por la mañana y después esperar. Dos verbos, los dos pequeños. Esa es toda la ambición aquí: unos minutos que son tuyos y de Dios antes de ser de cualquier otra persona.
- Deja el teléfono en otro cuarto, o al menos boca abajo y lejos del brazo
- Decide la noche anterior qué vas a leer, para que no sea otra decisión más
- Dos minutos cuentan. Dos minutos todos los días rinden más que veinte minutos en marzo
Por favor, Señor, escucha lo que vengo a decirte en las horas de la mañana. Cada mañana traigo a ti mis peticiones y espero tu respuesta.
Salmo 5:3, VBL
Hazlo más chico de lo que la ansiedad quiere
Quien vive ansioso suele ponerse metas devocionales como se pone todas las demás: demasiado altas, y luego se castiga por la distancia. Un capítulo diario, un diario escrito, media hora de oración en silencio, y para el jueves es una cosa más en la que estás fallando.
La invitación de este versículo está dirigida a gente que ya viene cansada y cargando de más. No es una barra que tengas que pasar. Lee un versículo. Quédate un minuto quieto. Di una frase honesta. Eso es un devocional, no el borrador de uno.
Vengan a mí todos ustedes que luchan y están cargados. Yo les daré descanso.
Mateo 11:28, VBL
Escribe la preocupación con nombre
La angustia vaga pesa más que el problema concreto. La indicación en Filipenses no es pensar en positivo: es llevar la petición, la cosa puntual, con nombre, y llevarla junto con gratitud.
Así que escríbela. Tres renglones en un cuaderno, o en las notas del teléfono si es lo que tienes. No la espiral completa: la cosa que está debajo. Casi siempre la lista sale más corta de lo que prometía el sentimiento, y algunas mañanas descubres qué te venía molestando de verdad toda la semana.
- ¿Qué tengo miedo de que pase?
- ¿Qué parte de esto me toca hacer hoy?
- ¿Qué parte no me toca en absoluto?
No se preocupen por nada, sino oren a Dios por todas las cosas, y explíquenle lo que necesitan, y agradézcanle por todo lo que él hace. Entonces la paz que viene de Dios, que es mejor que lo que podríamos imaginar, guardará sus corazones y mentes en Cristo Jesús.
Filipenses 4:6-7, VBL
Entrega, en vez de pedir el resultado
Hay diferencia entre orar por favor, que salga como yo quiero y orar estoy soltando esto porque hoy no puedo cargarlo. La primera muchas veces empeora la ansiedad, porque convierte la oración en otra palanca que tienes que jalar de la manera correcta.
El salmo usa la imagen de una carga que pasa a otro. Nada garantiza que la situación cambie. Lo que cambia es quién sostiene el peso mientras tú vas a vivir el día.
Arroja tus cargas sobre el Señor y él te cuidará. Él no permitirá que aquellos que viven con rectitud caigan.
Salmo 55:22, VBL
Cuenta con que siga ahí después
Esta es la parte que casi todos los devocionales se saltan. Muchas veces terminas y sientes exactamente lo mismo que antes. El pecho sigue apretado. La angustia no se movió. Eso no es señal de que lo hiciste mal, ni es un veredicto sobre tu fe.
Derramar el corazón, en el salmo, aparece como algo para hacer en todo tiempo, lo cual sugiere que no siempre venía seguido de alivio inmediato; si no, no habría hecho falta decirlo con tanta insistencia. La fidelidad aquí se parece a volver mañana, sin hacerle mucho caso a lo poco que sentiste hoy.
Pueblo mío, confía siempre en el Señor. Mediten en Él siempre, porque Él es quien nos cuida. Selah.
Salmo 62:8, VBL
Lo que esto no puede hacer por ti
Esta página es una práctica devocional, no es orientación médica ni psicológica, y no es consejería pastoral. Una rutina de mañana es algo bueno para tener al lado de un tratamiento. No lo reemplaza, y nadie debería decirte que con más fe se iría el síntoma.
Si la ansiedad te está afectando el sueño, el apetito, el trabajo o tus relaciones, o si lleva semanas sin soltarte, habla con un médico o con un psicólogo. Si tienes pensamientos de hacerte daño, llama hoy mismo a la línea de crisis o al número de emergencias de tu país. Buscar ayuda no es un desvío de la vida espiritual; para mucha gente es justamente lo que hace posible una mañana tranquila.
Deja la vara baja. Una mañana corta, honesta y repetida rinde mucho más a lo largo de un año que una mañana perfecta que abandonas en la segunda semana.
Texto bíblico de la Versión Biblia Libre. Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0