Cómo sostener la esperanza en tiempos difíciles

La esperanza no es un ánimo que uno convoca, y a nadie le ha nacido esperanza porque le dijeran que se animara. Lo que la Biblia llama esperanza se parece más a una dirección hacia la que sigues mirando que a un sentimiento que sigues teniendo, y eso es buena noticia en las mañanas en que el sentimiento se fue. Aquí van seis cosas que sí puedes hacer con quince minutos y una semana mala.

Háblate en vez de solo escucharte

El Salmo 42 contiene uno de los movimientos más extraños y más útiles de la Escritura. El autor deja de describir cómo se siente y empieza a dirigirse a sí mismo, preguntándole a su propia alma por qué está tan abatida y ordenándole después que espere en Dios.

Eso no es negación. Dos líneas antes dice que sus lágrimas han sido su comida de día y de noche. No está fingiendo que el dolor no existe; se está negando a que tenga la última palabra en la conversación.

En la práctica, esto significa decir algo en voz alta por la mañana en lugar de quedarte acostado siendo narrado por tus propios pensamientos. Con una frase basta: qué es verdad sobre Dios que ayer también lo era.

¿Por qué estoy tan desanimado? ¿Por qué me siento tan triste? Esperaré en el Señor; lo alabaré porque él es el único que me salva.

Salmo 42:5, VBL

La esperanza se rehace a diario, no se guarda

La parte central de Lamentaciones está dentro de un libro sobre una ciudad destruida, escrito por alguien que no está siendo valiente al respecto. Y entonces llega la bisagra: esto traigo a la memoria, y por eso tengo esperanza.

Fíjate en que la esperanza llega después de un acto deliberado de recordar. No despertó esperanzado. Puso algo concreto delante de sí, y la esperanza vino detrás. Las misericordias que menciona se describen como nuevas cada mañana, lo cual es un suministro, no una reserva.

Por eso un hábito diario importa más que uno intenso. No estás formando un stock de esperanza para el futuro. Estás recogiendo la de hoy.

Pero aún tengo esperanza cuando pienso en esto: Es por el amor fiel del Señor que nuestras vidas no están destruidas, pues con sus actos de misericordia nunca nos abandona. Él los renueva cada mañana. ¡Qué maravillosamente fiel eres, Señor!

Lamentaciones 3:21-23, VBL

Escribe lo que ya sabes

Cuando una etapa dura se alarga, lo primero que se va es la memoria. Se te olvidan de verdad las veces en que las cosas salieron bien, y la cabeza reescribe tu historia como una sola racha larga del mismo problema.

El Salmo 77 muestra al salmista peleando exactamente con eso, eligiendo recordar las obras de Dios y meditar en ellas cuando nada de su presente le ofrece el menor consuelo.

Así que hazlo físico. Reserva una página al final de un cuaderno y agrega una línea cada vez que llegue algo: una oración respondida, una bondad inesperada, un día más liviano de lo previsto. En las mañanas en que no logres sentir nada, no vas a depender de sentir. Vas a poder leer.

  • Una línea por anotación, con fecha.
  • Las cosas pequeñas cuentan, y casi siempre serán cosas pequeñas.
  • Lee la página en las peores mañanas, no en las buenas.

Recuerdo lo que has hecho, Señor. Recuerdo las maravillas que hiciste hace mucho tiempo. Meditaré en todo lo que has logrado. Pensaré en tus actos.

Salmo 77:11-12, VBL

Ánclala fuera de tus circunstancias

Hebreos describe la esperanza como un ancla del alma, firme y segura. La gracia de un ancla es justamente que no está sujeta al ánimo del barco ni al clima; se agarra de algo bajo el agua, donde la tormenta no llega.

Eso importa para saber dónde pones tu esperanza. La esperanza atada a un resultado concreto, a una fecha, a que alguien cambie, sube y baja con ese resultado y tarde o temprano se rompe. La esperanza atada al carácter de Dios sobrevive a un mal diagnóstico y a una carta sin respuesta.

Es un cambio difícil y suele ocurrir despacio, una decepción a la vez. Pero es la diferencia entre una esperanza que la tormenta hunde y una que no alcanza.

Esta esperanza es nuestra ancla espiritual, es segura y confiable, y nos lleva más allá de la cortina, a la presencia de Dios.

Hebreos 6:19, VBL

Crece en una tierra que no habrías elegido

Romanos 5 dibuja una cadena: la presión produce perseverancia, la perseverancia carácter, el carácter esperanza, y esa esperanza no defrauda. Conviene tratar este pasaje con cuidado, porque suele citársele a la gente de un modo que insinúa que su sufrimiento es un regalo que deberían estar disfrutando.

El texto no dice nada de eso. No dice que lo duro sea bueno, ni te pide que te alegres de que haya ocurrido. Dice que en medio de eso puede producirse en ti algo que antes no estaba.

No tienes que verlo todavía. La mayoría solo lo reconoce mirando hacia atrás, años después.

No solo esto, sino que mantenemos la confianza cuando vienen los problemas, porque sabemos que experimentar dificultades desarrolla nuestra fortaleza espiritual. La fortaleza espiritual, a su vez, desarrolla un carácter maduro, y este carácter maduro trae como resultado una esperanza que cree. Ya que tenemos esta esperanza, nunca seremos defraudados, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones a través del Espíritu Santo que él nos ha dado.

Romanos 5:3-5, VBL

Pídela sin rodeos

Pablo cierra un argumento largo orando para que el Dios de la esperanza llene a sus lectores de gozo y paz, de modo que rebosen de esperanza. Trata la esperanza como algo que se recibe y no como algo que se fabrica, lo cual significa que es legítimo pedirla en voz alta.

Así que pídela. Sin adornos: se me acabó la esperanza, dame un poco. Esa es una oración de verdad, y gente mejor que cualquiera de nosotros la ha rezado.

Una cosa más, dicha con claridad. Si la esperanza lleva semanas ausente, si no logras ver ningún futuro, o si has tenido pensamientos de hacerte daño, habla hoy mismo con un médico o con un profesional de salud mental y cuéntaselo a alguien de confianza. Nada en este sitio es consejo médico, y un devocional no es un tratamiento. Buscar ayuda no es lo contrario de la fe; muchas veces es lo que la fe hace a continuación.

¡Que el Dios de esperanza los llene por completo de todo gozo y paz, como sus creyentes, a fin de que puedan rebosar de esperanza por el poder del Espíritu Santo!

Romanos 15:13, VBL

No estás obligado a despertar con esperanza mañana. Solo tienes que aparecer y seguir mirando en la dirección correcta.

Texto bíblico de la Versión Biblia Libre. Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0

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