Empezar un devocional · Pregunta
Nunca he hecho un devocional. ¿Por dónde empiezo?
Empieza mañana, con un pasaje que alguien ya eligió por ti, en quince minutos, y no se lo cuentes a nadie hasta que haya sobrevivido una semana. Esa es la respuesta corta. La larga está abajo, ordenada según las cuatro preocupaciones que de verdad aparecen al principio — y ninguna de ellas, al final, impide empezar.
¿Qué leo primero?
No empieces en Génesis con la idea de llegar a Apocalipsis. Ese plan ha terminado más hábitos devocionales que ninguna otra causa: la mayoría se detiene a mitad de Levítico y concluye que el problema es suyo.
Lee uno de los Evangelios — Marcos es corto y rápido, Juan es más cálido — o los Salmos, que es donde la Biblia ora en voz alta. Mejor todavía: usa algo que ya te entregue el pasaje del día, para no gastar tus quince minutos decidiendo. Un libro devocional, un plan de lectura, una página diaria: cualquiera de ellos te quita de encima la decisión que más frena a quien empieza.
Un pasaje al día es suficiente. No vas atrasado. No hay temario que cumplir.
No sé orar. ¿Eso me descalifica?
No, y estás en compañía antigua: las personas más cercanas a Jesús le pidieron que les enseñara a orar, o sea que ellas tampoco creían saber. Empezar sin saber es la puerta de entrada normal, no un impedimento.
En la práctica: una oración puede tener una frase. Dios, aquí estoy. Dios, ayúdame con hoy. Dios, gracias por haber dormido. Jesús dijo expresamente que no hacía falta amontonar palabras, así que corto y sencillo no es la versión de segunda: es la versión que él recomendó.
Si hablar todavía se siente imposible, lee un salmo en voz alta y deja que ese sea tu rezo. Orar con palabras prestadas es una práctica antigua, no un atajo tramposo.
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar. Y cuando terminó de orar, uno de sus discípulos le pidió: “Señor, por favor enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos”.
Lucas 11:1, VBL
¿Y si leo y no entiendo nada?
Le pasa a todo el mundo, incluso a quien lleva treinta años en esto. Algunos textos son extraños, otros hablan de un mundo con supuestos distintos a los nuestros, y otros simplemente se niegan a abrirse un martes.
Tres cosas ayudan. Lee una traducción en español actual — la belleza de las versiones antiguas es real, pero lo primero que necesitas es entender. Lee el mismo pasaje dos veces en vez de seguir adelante. Y pregunta: a un amigo, a un pastor, a una nota al pie, a quien tengas cerca. Pedir que te enseñen es una de las peticiones más repetidas en los Salmos; no existe una versión de esto en la que ya deberías saber.
Y cuando un texto siga cerrado, sigue al día siguiente sin pagarle intereses. Ya volverá.
Muéstrame tus caminos, Señor; enséñame a seguir tus pasos. Guíame en tu verdad y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación. Todo el día pongo mi confianza en ti.
Salmo 25:4-5, VBL
¿Y si no siento nada?
Seguramente pasará algunas mañanas, y eso no es un veredicto sobre tu fe ni sobre la práctica. El sentimiento es el clima de la sala, no la estructura del edificio.
La invitación de los Salmos es a probar y ver — lenguaje de comida, lo cual ya dice bastante. Las comidas tampoco suelen sentirse como revelaciones. Sostienen por repetición, y aquí es igual. Dale cuatro semanas y después hazte una pregunta más lenta: ¿algo de lo que leíste te volvió solo a la cabeza a media tarde?
¡Prueba, y verás que el Señor es bueno! ¡Cuán felices son los que creen su protección!
Salmo 34:8, VBL
Cómo es una primera semana real
Muy concreto, para que no quede nada por inventar:
- Esta noche: decide el momento (después del café, antes de salir, en el escritorio antes de abrir nada) y deja preparado lo que vas a leer.
- Día 1: solo Aquietar, Leer y Comenzar. Cinco minutos. No intentes el ritmo completo el primer día.
- Días 2 y 3: agrega Aprender y Agradecer. Diez minutos.
- Día 4: agrega Pedir y Conversar — sí, en voz alta, aunque estés solo. Los quince completos.
- Días 5 a 7: repite. Si pierdes uno, vuelve al día siguiente con el pasaje siguiente, sin recuperar nada.
- Al final de la semana: hazte una sola pregunta — ¿esto se puede repetir? Ajusta el tiempo, no la ambición.
Estoy completamente seguro de que Dios, quien comenzó esta buena obra en ustedes, la continuará y la terminará eficazmente cuando Jesucristo regrese.
Filipenses 1:6, VBL
Nadie empieza siendo bueno en esto. Empiezas siendo común, y lo común repetido es todo el secreto.
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