Oraciones para cuando tienes miedo

Ninguna de estas te va a volver valiente antes de que termines de decirla. Son para orar con miedo, que es el único tipo de oración disponible los días en que hace falta. Dilas en voz alta donde puedas: el miedo trabaja mejor en silencio. Si alguna no le queda a tu situación, cambia las palabras. Aquí no hay fórmulas, y jamás se rechazó por cuestión de estilo una oración mal dicha en un pasillo de hospital.

Cuando el miedo es por alguien que quieres

Para el padre, la madre, la pareja, el amigo que espera una noticia que no es suya.

Dios, mi cabeza ya recorrió todas las versiones de lo que le puede pasar a esa persona, y ninguna sirvió de nada. No puedo estar en todo. No puedo cubrir esa vida. Tú sí puedes estar donde yo no estoy: en el cuarto del hospital, en el carro, en la hora de la que ni me voy a enterar. Cuídala. Y sostenme lo bastante firme hoy como para servirle de algo cuando la vea. Amén.

Alzo la vista hacia los montes, pero, ¿Es de allí de donde viene mi ayuda? Mi ayuda viene del Señor, quien hizo los cielos y la tierra.

Salmo 121:1-2, VBL

Antes de algo que no puedes evitar

La cirugía, la audiencia, el vuelo, el primer día.

Señor, estoy por entrar en algo que preferiría no enfrentar. No te pido sentirme tranquilo; te pido seguir caminando. Sé luz en un lugar donde no alcanzo a ver el final. Afirma mis manos. Si tiemblo de principio a fin, que tiemble y lo haga igual. Y sea lo que sea que encuentre del otro lado, no salgas del cuarto. Amén.

¡El Señor es mi luz y mi salvación! ¿Quién podrá asustarme? ¡El Señor es la fortaleza de mi vida! ¿De quién he de sentirme aterrorizado?

Salmo 27:1, VBL

Cuando el miedo es a lo que viene

Para el miedo que no es de hoy, sino del mes que viene.

Dios, no es el hoy lo que me asusta. Es en qué se está convirtiendo el hoy. Le dijiste a un pueblo asustado que el agua no se cerraría sobre ellos y que el fuego no acabaría con ellos, y que conocías a cada uno por su nombre. Me gustaría que me hablaran así. Ve delante de mí a la parte que no logro ver, y quédate ahí cuando yo llegue. Amén.

Pero ahora esto es lo que el Señor dice a Jacob, el que te creó; a Israel, el que te formó: “¡No tengas miedo! Yo te he salvado. Te he llamado por tu nombre; eres mío. Cuando camines por las aguas, yo estaré contigo; y cuando atravieses los ríos, no se desbordarán sobre ti. Cuando camines por el fuego, no te quemarás; las llamas no te prenderán.

Isaías 43:1-2, VBL

En plena crisis, cuando casi no sale la voz

Corta a propósito. Repítela las veces que haga falta.

Dios, ayúdame. Tú estás aquí. No estoy solo. Dios, ayúdame. Amén.

Dios es nuestra protección y nuestra fuerza; siempre listo para ayudar cuando vienen los problemas.

Salmo 46:1, VBL

Cuando el miedo es a morir

Para la madrugada, y para los días después de un diagnóstico.

Señor, tengo miedo del final de mi vida y no sé hablar de esto con nadie aquí. El salmo no dice que no haya valle. Dice que el camino pasa por dentro y que tú vas al lado. Camina conmigo. Que no gaste el tiempo que tengo aterrado por el tiempo que no tengo. Y cuando llegue la hora, que no esté solo. Amén.

Incluso cuando camino por el valle oscuro de la muerte, no tengo miedo de ningún mal, porque tú estás ahí conmigo. Tu vara y tu bastón me protegen.

Salmo 23:4, VBL

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La oración no es un tratamiento, y esta página no es orientación médica, psicológica ni pastoral. Si tu miedo llega en oleadas físicas que no puedes frenar, te deja encerrado en casa, o viene después de algo que te pasó, un médico o un psicólogo pueden ayudarte, y esa ayuda no es una opción inferior a la oración.

Si tienes miedo porque alguien te amenaza o te lastima, avisa a la policía o a la línea de atención a víctimas de tu país; una oración no es un plan de seguridad. Si estás pensando en hacerte daño, llama hoy a la línea de crisis o al número de emergencias, y cuéntale esta misma noche a una persona cercana.

Si mañana solo te cabe la más corta, ora la más corta. No vale menos por ser del tamaño que podías sostener.

Texto bíblico de la Versión Biblia Libre. Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0

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